§ Base. Los derivados de la uva, como el vino, comenzaron a usarse en Bordeaux, Francia, con fines estéticos, al comprobarse que retrasaban el envejecimiento de la piel, mejoraban su elasticidad, aumentaban la vitalidad celular, disminuían los efectos del estrés oxidativo, y protegían la piel contra agresiones ambientales y el humo. La uva resulta efectiva por la concentración de polifenoles. El vino, y no así las pepitas de uva, es un efectivo despigmentante que mejora las manchas causadas por el sol.
§ Componentes. Las semillas de la uva contienen polifenoles, es decir, potentes antioxidantes, además de vitaminas A, C y E, y bioflavenoides. Las pepitas de uva también son ricas en aceites, selenio y zinc, y pueden tomarse en comprimidos para reforzar su acción antiage. En tanto, el cabito de la uva, es decir, la parte herbácea, contiene potasio y calcio; el pellejo tiene vitaminas B1 y B2, además de minerales, y la pulpa tiene agua, azúcares y ácidos.
§ Polifenoles. Captan los radicales libres y se encargan de retrasar el envejecimiento celular y cutáneo. Son también responsables de estimular la producción de colágeno, elastina y ácido hialurónico en la piel.
§ Paradoja francesa. Cremas, manteca, quesos. Si bien la clásica cocina francesa incluye alimentos ricos en grasas, se observa que los franceses no tienen, comparativamente, mayor incidencia de infartos. Todo esto gracias a la sana compañía del vino, bebida que conserva las mismas propiedades de la uva y que, en su justa medida, balancea otros desajustes.
§ Saludable. El vino tiene efectos positivos en el organismo si su consumo se limita a no más de dos copas diarias, pues previene el riesgo de accidentes cardiovasculares y enfermedades como el Alzheimer. La ingesta moderada de vino es preventiva debido a su acción antioxidante derivada de los polifenoles presentes en la piel y en la pepita de uva. Los polifenoles del vino tienen aún más capacidad antioxidante que las vitaminas C y E. Dentro de los vinos argentinos, los tintos son los que mayor capacidad antioxidante tienen.
§ Productos. Agua de vino, cremas, máscaras de uva , contienen un concentrado de polifenoles que ayudan a eliminar las toxinas de la piel expuesta al sol y la polución, y protegen de la oxidación. Los productos con vino y uva (humectantes, máscaras, baños, emulsiones, lociones) son antioxidantes tópicos que se pueden incluir en la rutina diaria como complemento de tratamientos de cuidado. Son ideales para pieles secas y deshidratadas, y también se usan en consultorio. Encima de la crema o loción con uva se pueden aplicar los demás productos de cuidado diario.
§ Alimentación. Lo ideal es tomar jugos de uva para aprovechar así la piel, la pulpa y las semillas. Se recomienda prepararlos con 250 gramos de fruta con 200 ml de agua por día. Es bueno masticar la uva: en su pellejo se encuentra el resveratrol, compuesto de fuerte acción antioxidante y cardioprotector. En las semillas también hay sustancias antioxidantes, por lo que se aconseja comer las uvas con su piel y masticar bien sus semillas.