Los viñedos de esta denominación se sitúan en torno y al oeste de la ciudad de Jumilla, a unos 700 metros de altura; lo que les protege del calor abrasador del sol. El clima es continental extremado, llueve apenas.
Las variedades monastrell (la más cultivada), cencibel (tempranillo) y garnacha se utilizan para los tintos y merseguera, airén y Pedro Ximenez, para elaborar los vinos blancos.
Los Jumilla blancos se obtienen principalmente de merseguera, son suculentos, frescos, afrutados (manzana verde) y muy agradables como aperitivos o para acompañar platos de pescado. Temperatura de consumo: 8-10ºC.
Los rosados de Jumilla son, al igual que los blancos, frescos y suculentos, el aroma es intenso (frambuesas, fresas), con ligeros toques florales. Combinan con paellas, mariscos, pollo, incluso chorizo local. Temperatura de consumo: 10-12ºC.
Los jóvenes tintos de esta denominación resultan agradable, frescos y muy afrutados (grosellas, dátiles, cerezas). Sensorialmente, el vino de Jumilla-Monastrell es robusto y de notable riqueza alcohólica. Es típico de esta región.
Los crianzas y (grandes) reservas están más marcado por la madera, sin que llegue a dominar, son sabrosos y tienen mucho cuerpo. Con asados de carne, paellas de carne, pollo o conejo. Temperatura de consumo: 14-16ºC.