Las localidades de Toro y Morales de Toro son los centros de comercio más importantes de esta denominación de origen. El área es muy seca, con un clima continental de precipitaciones escasas.
Las bodegas locales han conseguido elevar los vinos de Toro, sobre todo el tinto, a la categoría de los mejores vinos españoles. La mayoría de los viñedos se sitúan a unos 700 metros de altitud.
Las uvas más importantes para elaborar los vinos tintos son la tinta de Toro (considerada hermana de la tempranillo) y la malvasía para los vinos blancos. Como suplementos, se emplean garnacha (negra) y verdejo (blanca).
Los vinos blancos de Toro hechos con malvasía (complementada con verdejo, a veces) son frescos, suaves, elegantes, y muy florales en aroma y sabor, con una nota de frutas. Estos vinos jóvenes son perfectos como aperitivos, también con truchas locales, salmón, o queso de Zamora.
Temperatura de consumo: 8-10ºC (46-50ºF).
Los vinos rosados de esta denominación de origen son completos, redondos y frescos, muy afrutados y llegan hasta un 14% vol.; muy apropiados para platos de pescado, pollo, conejo, cerdo o cordero. Por ejemplo, arroz con cordero, cochinillo asado, gambas al ajillo, y todo tipo de platos de pescado que incluyan aceite de oliva, ajo, pimientos y otros picantes.
Temperatura de consumo: 10-12ºC (50-54ºF).
Los tintos jóvenes de Toro son frescos, afrutados, y muy agradables. Deben de tener un mínimo de un 75 % de la variedad de uva tinta de Toro. El suelo junto con el clima ayudan a producir vinos cálidos con mucho cuerpo. Son vinos que sorprenden.
Los Toro crianza, reserva y gran reserva son excepcionales. Tienen mucho cuerpo, fuerza, redondez y calidez. Recomendables con platos de carne (horno o barbacoa) o con caza y aves acuáticas.
Temperatura de consumo: 16-17ºC (61-63ºF).