
En extensión, es la D.O. más grande de España. Sus viñedos están a 490-645 metros de altitud, y se ven protegidos de los húmedos vientos del mar y océano por las montañas que les rodean. El clima es continental, muy frío en invierno y muy caluroso en verano. Las bodegas de La Mancha se han centrado en la elaboración de vinos de calidad. Se producen vinos blancos, rosados y tintos. Los vinos pueden ser secos, semisecos, abocados (ligeramente dulces) o dulces.
Para los vinos blancos, se utilizan las variedades airén, macabeo y pardilla. Los vinos blancos elaborados con airén resultan muy frescos y afrutados, con aromas a apio y hierba recién cortada. Ideales como aperitivos, con tortillas y pescados de agua dulce y salada. Temperatura de consumo: 8-10ºC/46-50ºF.
Los vinos rosados se obtienen de Moravia principalmente, también mezclando varias uvas tintas (incluyendo garnacha casi siempre) y a veces uvas blancas. Beber estos vinos con ensaladas, tortillas, queso manchego en aceite o pisto manchego.
Temperatura de consumo: 10-12ºC/50-54ºF.
Para los tintos, se utiliza cencibel (hermana pequeña de la tempranillo), garnacha, moravia, cabernet sauvignon y merlot. Los tintos jóvenes e La Mancha son afrutados y ligeros, combinan con casi todo. Los mejores vinos tintos de La Mancha se crían en barricas de roble (casi siempre roble americano). Los elaborados con cencibel son sorpredentemente buenos, en relación a precio/calidad.
Estos vinos combinan con asado de cordero, asado de buey o cerdo, guisos de cordero especiado y pimientos españoles. Temperatura de consumo: 14-16ºC.